Temía tanto que un día desaparecieses que decidí yo tomar el primer paso.


Aprendí que a veces es más fácil no cuestionarlo todo, no cuestionar por qué alguien no se convirtió en tu destino o por qué la gente se marcha. Aunque no lo creas, me lo enseñaste tú. Tú, que siempre te quedabas. Tú, que siempre hacías lo que pensé que era imposible: amarme. Sin reservas, sin miedos. Cuando veía en mí al monstruo tú construías esa imagen de perfección que pensé que jamás habitaría en mí. Decías que era hermosa aún con todo ese rímel corrido y las lágrimas empapando mis ojos. Creías que era perfecta con todo y esas mañas tan terribles que siempre cargo. Pero fue un error, quedarte siempre. Fue un error que no me enseñaras el dolor. Tal vez por eso fui yo la que se fue. Porque pensé que nadie podía estar tan loco como para, de verdad, desear quedarse. Tenía tanto miedo, amor. Temía tanto que un día desaparecieses que decidí yo tomar el primer paso. Ahora me duele contarte que me han hecho lo mismo que yo te hice. Quise con todo mi corazón y él se marchó. Lo entiendo, es alguna clase de ley de vida, una clase de karma… Sin embargo, debes saber que sí quería quedarme. Aquella vez que dije adiós estaba ocultando todo mi miedo. Quería irme con la frente en alto por primera vez. Pero he estado bajando la cabeza últimamente, aunque sé que eso te desagradaría. He estado llorando por alguien. La vida es así: todos los días decidimos quedarnos …. O no hacerlo.
 © —Paola E. Haiat

 Temía tanto que un día desaparecieses que decidí yo tomar el primer paso.

Vuela alto Gaviota.


Vuelo blanco de gaviota,
sobre un mar de azules sombras.
Te pareces a mis sueños 
nunca tienen final. 

En la larga noche anclados 
cuando apenas respiramos 
construyendo contra el odio 
Nuestra libertad .

Vuelo blanco de gaviota 
reflejándose en las olas 
de alquitrán manchadas 
vamos destruyendo tu hogar. 

Quién sabrá escribir la historia 
refrescarnos la memoria 
si no abrimos las ventanas 
todo seguirá igual. 

Vuelto alto, vuelo blanco 
los que a ras de tierra andamos 
los que siempre te envidiamos 
al oírte graznar. 

Quién será el sagrado fuego 
que dará un impulso nuevo 
que nos lleve hacia aquel alto 
viento de libertad.