Ya no lloro por tu ausencia; he aprendido a vivir con ella.

Ya no lloro por tu ausencia; he aprendido a vivir con ella
y tus recuerdos que me hacen compañía en lugar tuyo. 
Te extraño, aunque tengo que decirlo ya no sufro por ti.
Así que sigo mi vida rápida y lo único que me quita el sueño
son las noches de tormenta.
Con el tiempo aprendí a vivir sin ti.