Estaba en uno de los días cualquiera deseando solamente que llegue la noche para poder dormir. Mi vida se había convertido en un acertijo incompleto, en una frase sin verbo, todo se me hacía demasiado difícil y demasiado trivial a la vez.
No tenía nada que hacer era un entre envuelto en la leucemia de un coma inoportuno. Y llegó la noche, humo y alcohol, todo era igual, bueno, casi todo; no sé en qué instante se dio, solo un soplo de algún químico no conocido hasta ese momento por mi organismo se presentó ... la misma persona con la que tiempo atrás me había visto sin ninguna clase de sortilegio, sin ninguna otra esperanza que la satisfacción de los deseos carnales, se me había presentado como una sombra, una bella sombra que nunca antes visto mis ojos, una emancipación de lo que ya no existía...
Fue un choque, algo así como cuando el café de la mañana, tan delicioso, se vuelve detestable al mojarte los labios y quemar... fue verme envuelta en su figura, en sus manos grandes.
No conforme con toda la fascinación de mis ojos, necesitaba tocarlo, quería saber qué era lo que sus dulces labios escondían, sin embargo, no podría ser.
Salí de aquel espacio lleno de todo, lleno de abril, huí como un una guerrera, con la frente en alto y el espíritu muerto, me ate a nada y salte de un oleaje a otro, me hundí en la isla de la que había salido esa misma noche, nuevamente entre por la puerta grande al lugar de la muerte sin vida y me llene los ojos con su nombre y los oídos con sus caricias, esperando el momento en que todos y todas puedan concebir que me había enamorado sin edad, sin dinero, sin amor, sin deseo, sin genero y sin sexo..
La noche paso temblorosa, no quería verme, pues mi mente maquinaba la odisea, mañana todo estaría planeado para desterrar a aquellos.
No tengo recuerdo alguno de lo que sucedió en este lapso, tal vez ni siquiera sucedió. La ciudad se rodeó nuevamente de guirnaldas, de ruido, de todo, y yo la esperaba... lo vi llegar acompañada de luces intensas, me cegó por un instante y luego hice un esfuerzo para verlo a través de esa pared transparente, sonrió y yo me ataba a hitos protervos para no salir volando a su cuerpo.
Nada fue igual, la oscuridad en la que nos hallábamos me ayudo para confundir mi imagen de desesperación, en una embriaguez y tomar la conversación en un murmullo ara acercarme a su imagen y tratar de iluminarla con algún sonoro canto que se perdía en el silencio. Nos acompañaban dos individuos más, que por cuestiones culturales o de embriaguez terminaron por mojar el asiento trasero, mientras yo me divertía viendo el cielo para no perder el juicio de mis actos.
La noche caminó rápido y el instante se perdió en un adiós, no hubo preguntas ni sonrisas, solo la mirada escondida de un gato que andaba merodeando en la madrugada, y se terminó la dicha, al abrir la puerta volvería a caer en aquel baúl sin fondo.
No tenía nada que hacer era un entre envuelto en la leucemia de un coma inoportuno. Y llegó la noche, humo y alcohol, todo era igual, bueno, casi todo; no sé en qué instante se dio, solo un soplo de algún químico no conocido hasta ese momento por mi organismo se presentó ... la misma persona con la que tiempo atrás me había visto sin ninguna clase de sortilegio, sin ninguna otra esperanza que la satisfacción de los deseos carnales, se me había presentado como una sombra, una bella sombra que nunca antes visto mis ojos, una emancipación de lo que ya no existía...
Fue un choque, algo así como cuando el café de la mañana, tan delicioso, se vuelve detestable al mojarte los labios y quemar... fue verme envuelta en su figura, en sus manos grandes.
No conforme con toda la fascinación de mis ojos, necesitaba tocarlo, quería saber qué era lo que sus dulces labios escondían, sin embargo, no podría ser.
Salí de aquel espacio lleno de todo, lleno de abril, huí como un una guerrera, con la frente en alto y el espíritu muerto, me ate a nada y salte de un oleaje a otro, me hundí en la isla de la que había salido esa misma noche, nuevamente entre por la puerta grande al lugar de la muerte sin vida y me llene los ojos con su nombre y los oídos con sus caricias, esperando el momento en que todos y todas puedan concebir que me había enamorado sin edad, sin dinero, sin amor, sin deseo, sin genero y sin sexo..
La noche paso temblorosa, no quería verme, pues mi mente maquinaba la odisea, mañana todo estaría planeado para desterrar a aquellos.
No tengo recuerdo alguno de lo que sucedió en este lapso, tal vez ni siquiera sucedió. La ciudad se rodeó nuevamente de guirnaldas, de ruido, de todo, y yo la esperaba... lo vi llegar acompañada de luces intensas, me cegó por un instante y luego hice un esfuerzo para verlo a través de esa pared transparente, sonrió y yo me ataba a hitos protervos para no salir volando a su cuerpo.
Nada fue igual, la oscuridad en la que nos hallábamos me ayudo para confundir mi imagen de desesperación, en una embriaguez y tomar la conversación en un murmullo ara acercarme a su imagen y tratar de iluminarla con algún sonoro canto que se perdía en el silencio. Nos acompañaban dos individuos más, que por cuestiones culturales o de embriaguez terminaron por mojar el asiento trasero, mientras yo me divertía viendo el cielo para no perder el juicio de mis actos.
La noche caminó rápido y el instante se perdió en un adiós, no hubo preguntas ni sonrisas, solo la mirada escondida de un gato que andaba merodeando en la madrugada, y se terminó la dicha, al abrir la puerta volvería a caer en aquel baúl sin fondo.

Me parece muy interesante y me encanta
ResponderEliminarEspero me sigas leyendo
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